En capítulos anteriores:
.- La mujer medida de todas las cosas.
El año 1911 en el Herald Tribune de Nova York apareció un anuncio que revolucionaria la vida de las mujeres embarazadas. Lane Bryant, inmigrante de origen lituano, consiguió incluir en las páginas del periódico el primer anuncio donde saldría el concepto del embarazo en un medio de comunicación. En concreto, Lane Bryant, había inventado la primera línea de ropa exclusiva para ese colectivo. Todo ello, era sólo el reflejo de que alguna cosa estaba cambiando en la sociedad anglosajona. Las mujeres sentían con más normalidad su estado y querían poder salir a la calle sin necesidad de usar los incómodos y poco saludables corsés. La línea de ropa tuvo gran éxito y, de hecho, aún sigue siendo una marca conocida en Estados Unidos (Epstein, 2010: 86 y R. W. Wertz, 1998: 148).
De todas maneras, para que las imágenes de mujeres embarazadas salieran con cierta normalidad por la pequeña pantalla se tendría que esperar aún algunos años. El día 19 de enero de 1953 en una serie de gran popularidad en Estados Unidos, llamada I love Lucy, aparecería la protagonista mostrando su embarazo, con vestido de premamá incluido (Epstein, 2010:123). No debemos olvidar que era la misma época en que la imagen de la femme fatale tenía protagonismo en los medios audiovisuales, icono principal de las películas de género negro. Mujeres, todas ellas, con cuerpos desligados de atributos maternales. Cómo dice Jacques Siclier, aludiendo a la protagonista de Que el cielo la juzgue (Leave her to heave , John M. Stahl, 1945), “encontramos el mismo rechazo de la maternidad y el aborto provocado propio de todas las bestias malfactoras del estilo de Barbara Stanwyck” (SICLIER, 1956:88).
Parece que el episodio en cuestión se realizó a iniciativa de la propia protagonista, aunque no fue fácil llevarlo adelante. Para poder rodar el episodio en cuestión se tuvo que contar con la aprobación de un cura, un rabino y un ministro protestante que dieron su visto bueno con la condición que no se utilizara el término embarazo sino que Lucy debía decir que se encontraba en “estado de buena esperanza”. Todo ello es consecuencia, como decíamos antes, de los cambios importantísimos que se estaban desarrollando en el terreno de la normalización de la presencia de la mujer en los medios de comunicación, pero a la vez nos enseña cuantas barreras y prejuicios quedaban aún por derribar……
Continuará el próximo jueves…


Seguro que también tuvieron que pedir permiso al censor, estupendo personaje responsable de que en las películas americanas todos las parejas durmieran en camas separadas…
Está claro que no hace falta una dictadura para tener censura, el puritanismo de Estado Unidos continua demostrándolo…:P