En capítulos anteriores:
.- La mujer medida de todas las cosas.
.-El embarazo mediático. La representación exuberante y seductora
.-El embarazo en los medios generalistas: Mujer y embarazada.
A partir de los años noventa se hará totalmente visible en nuestra sociedad lo que Sebastià Serrano llama la emergencia de los cuerpos (Serrano: 1983), que se exhiben cada vez más. Ésta emergencia se observa tanto en los medios como en las fotografías familiares, dónde cada vez se posa con menor rigidez y exhibiendo más el propio cuerpo. Sirve como ejemplo el caso de la presencia de mujeres embarazadas en los álbumes fotográficos, que estuvieron muy poco presentes en los álbumes de fotografía de los años 60 y 70. En ellos, se pasaba de la fotografía del viaje de novios a la del hospital con el bebé en brazos, con una elipsis que tapaba convenientemente lo que pasaba entre medio. A partir de los 80, progresivamente gana terreno la representación del embarazo y en los noventa ya ocupan buena parte de los álbumes junto con las ecografías del futuro hijo (Visa, 2012).
Actualmente se celebra más que nunca el embarazo. Se dispone de infinidad de productos, revistas y accesorios para transitar por el embarazo con todo tipo de cuidados. El belly art y las fotografías que se toman durante el embarazo, en ocasiones hechas por fotógrafos profesionales que se especializan en esta materia, ejemplifican la revalorización de este estado. El hecho que muchas mujeres tengan los hijos a una edad más avanzada y éstos sean más buscados provoca que en general tengan más tiempo y dinero que gastar en su embarazo. Y más ganas de inmortalizar el acontecimiento, que es vivido como único. Como señala Lipovetsky al hablar de los tiempos actuales hipermodernos “de la era del vacío hemos pasado a la era de la saturación, de la demasía, de lo superlativo en todo”. (Lipovetsky, 2007: 73)
Paralelamente, el advenimiento de la tecnología digital y de las nuevas formas de comunicación propiciadas por la red, han favorecido la aparición de plataformas que facilitan la expresión personal y la comunicación con otros a través de Internet. Páginas personales que transmiten los embarazos casi en tiempo real y aproximan a los demás experiencias muy individualizadas, dónde se muestra con detalle la transformación del cuerpo desde los primeros días de la gestación hasta después en el posparto.
Y también existen páginas que informan sobre la evolución del embarazo día a día. Incluso los famosos retuitean sus antojos y la evolución de la barriga, como recientemente ha hecho la cantante Shakira. Así, las famosas ya no son únicamente portada en las revistas con fotografías hechas por periodistas gráficos, sino que ellas mismos captan y distribuyen las fotos que más les interesa mostrar. Los medios sólo publicaron los rumores de embarazo pero fue ella misma quien dio la exclusiva de su estado, con el siguiente mensaje además de la fotografía dónde aparece acariciando su barriga. “Ahora no tengo el 6 pack sino un solo pack”, frase que alude a su perfecta figura antes del embarazo y como en éste el único cambio parece ser la barriga. (https://twitter.com/shakira/status/254601573169258497. Consultado: 29/11/2012).
También la televisión se hace eco del embarazo, aunque centrado en el de los adolescentes, en programas de mucha audiencia como Teen mum o Sixteen and pregnant. Igualmente, el programa Baby boom de La Sexta se centró en el parto. Se echan de menos programas menos centrados en un factor o una etapa del embarazo y que muestren una imagen más normalizada de este, propósito que consiguió la serie documental de TV3 Mares, en 2005.
El cine también se ha hecho eco de este boom de información sobre el embarazo y ha aprovechado el interés de la audiencia hacia estos temas para adaptar a la gran pantalla el famoso libro de cabecera de muchas embarazadas, What to expect when yoy’re expecting, escrito por Heidi Murkoff entre otros autores.
En la publicidad también se observa esta preocupación por los temas maternales, desde el mismo momento de la concepción. La marca Clearblue anuncia en prime-time su nuevo producto para detectar cuáles son aquellos días fértiles para ayudar a las mujeres a concebir. Así se vende y publicita sin pudor un artículo que se hubiera considerado indecente en las décadas anteriores.
Y en el mundo del arte encontramos los casos de las fotógrafas Ana Casas Broda y Ana Álvarez Errecalde, que fotografían artísticamente sus cuerpos embarazados y durante el posparto, haciendo visibles escenas cotidianas y celebrando el cuerpo embarazado como algo bello desde un punto de vista más natural, sin la óptica de perfección con la que se presentan estos cuerpos en la prensa. Rineke Dijkstra en 1994 ya presento un proyecto titulado New Mothers en el que fotografio a madres instantes después de parir. Y anteriormente tanto Diane Arbus como Annie Leivobitz se habían fotografiado embarazadas delante del espejo.
Podría parecer que nuestra sociedad, a principios del siglo XXI, celebra la imagen del cuerpo embarazado, en contrapunto con el tabú que significó en épocas anteriores. Nosotras, en cambio, nos mostramos críticas y nos preguntamos si en la actualidad nos encontramos realmente en una situación ideal.
Creemos que la imagen que nos ofrecen las mujeres en los medios de comunicación no corresponde, en su mayoría, a la realidad. A principio del siglo XXI nos encontramos con una imagen donde la mujer sigue sin ser protagonista, sino un objeto sexual que intenta “a pesar de todo” seguir siendo atractiva para la audiencia masculina.
Aunque es evidente que se han alcanzado algunos logros significativos, no es menos cierto que patologías como la pregonexia son indicio de que alguna cosa se está haciendo mal. Probablemente, la mejor respuesta sería incorporar la imagen de la mujer embarazada a la normalidad de nuestra cotidianidad, sin considerarla una excepción. Eso ayudaría, por un lado, a que las mujeres vivieran ese momento sin emergencias o exigencias estéticas, tal y como les dicta su propio cuerpo y con plenitud. Por otro lado, sería un trampolín que ayudaría a la visualización, a la normalización y, finalmente, a la comprensión dentro del mismo proceso gestante de otros momentos asociados como el parto, la recuperación del cuerpo durante el puerperio o las perdidas perinatales, que son todavía tabú en nuestra sociedad.


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