
El artículo repasa la representación histórica del embarazo desde las Venus paleolíticas a la actualidad. Históricamente el embarazo ha sido considerado, en nuestra cultura, como un momento impuro y ha sido excluido de la normalidad artística. Ahora en cambio es mucho más habitual encontrar mujeres embarazadas en los medios de comunicación, de lo que no estamos tan seguras es que la situación se haya normalizado. Por otro lado, pensamos que este estudio nos da pistas sobre como se percibe la maternidad en general y el cuerpo femenino.
El embarazo es un estado fisiológico con un poder simbólico evidente. La mujer, no es tan sólo un contenedor donde el feto crece. El cuerpo de la mujer gestante da cobijo, protege y alimenta a la vida que dará a luz. El cuerpo femenino experimenta cambios evidentes que no es posible disimular. De hecho, hay muchos más embarazos que nacimientos, contando lo relativamente habitual que es el aborto, sobretodo en los primeros meses de gestación. Eso significa que la mujer embarazada debería ser una imagen a la que estuviéramos muy habituados. La realidad simbólica ha sido, por el contrario, totalmente diversa. Históricamente ha sido considerado, en nuestra cultura, como un momento impuro y ha sido excluido de la normalidad artística.
Quisiéramos hacer un balance histórico para individualizar las etapas de la formación de este tabú simbólico. Un contexto que nos dará las herramientas necesarias para entender la situación en la actualidad. Ahora es mucho más habitual encontrar mujeres embarazadas en los medios de comunicación, de lo que no estamos tan seguras es que la situación se haya normalizado. Por otro lado, pensamos que este estudio nos da pistas sobre como se percibe la maternidad en general y el cuerpo femenino.
La Mujer, ¿la medida de todas las cosas? Veneración del embarazo.
La historia de las mujeres embarazadas empezó de manera muy diferente a como hemos iniciado este artículo. De hecho, las primeras imágenes simbólicas representadas por humanos fueron precisamente mujeres embarazadas en su mayoría, las llamadas Venus Paleolíticas. En el Paleolítico superior no se conocen representaciones indudablemente masculinas, o son mujeres o son neutras (es decir, sin representaciones de órganos sexuales masculinos). La mayoría de esas mujeres tienen grandes senos y barrigas prominentes, por lo tanto en su mayoría se trata de mujeres gestantes. Eso, comparado con otras épocas históricas, es un vuelco absoluto en la percepción del mundo y de la iconografía. En este sentido nos parece tremendamente sugerente la propuesta de la prehistoriadora Encarna Sanahuja (2002: 119ss), que considera que tal vez se trate de un mundo simbólico en el que lo femenino fuera el eje simbólico a partir del cual se construyera la identidad.
Imaginemos pues una época en que el imaginario humano desembocara en lo femenino, ¿porque debería ser el momento de la gestación uno de los estados más representados? Un día a la mujer empiezan a crecerle los pechos y particularmente la barriga. Todo ello son señales que marcan, poco a poco, que se acerca el momento. De aquí un tiempo, si todo va bien, nacerá una nueva vida. El misterio está servido. ¿Qué ha pasado en su interior? ¿Que hemos hecho nosotros para conseguir que el mundo siga rodando? Tal vez ese enigma es más interesante que no que el sol salga cada día, porque en ello tenemos algo que decir, nuestra intervención es imprescindible. No debería ser extraordinario que fuera la mujer embarazada uno de los primeros temas que mereciera reflexión y, en consecuencia, la necesidad, tan antigua y tan humana, de plasmarlo en una representación artística y a la larga construir con ello un mundo simbólico con acento femenino. Lo complicado de entender es la historia que contaremos a continuación, la de la desaparición de la mujer embarazada del imaginario occidental; el momento en que la gestación se convirtió en tabú.
Continuará el próximo jueves….
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Me alegra que ya podamos comenzar a leer este maravilloso e interesante trabajo. Espero con ansias la próxima entrega. Enhorabuena por la ponencia y gracias por compartirla con nosotras.