En capitulos anteriores….
.- La mujer medida de todas las cosas.
De todas maneras, en los países protestantes, que no habían sufrido las consecuencias de la Contrarreforma, la situación no era mucho mejor. Veamos dos ejemplos paradigmáticos de las maneras de concebir el embarazo femenino: La edad de oro neerlandesa (s. XVII) y la Inglaterra Victoriana (s. XIX). Ambas épocas marcarían el ritmo de la iconografía de los países protestantes. Repasando las imágenes de autorepresentación de estas dos sociedades podemos encontrar las claves para entender nuestra actual sociedad occidental-capitalista.
En los Países Bajos en el siglo XVII, se perciben algunos rasgos de lo que en siglos posteriores se vendrá a llamar capitalismo. Entre otras, las pinturas religiosas no tenían tanto protagonismo, mientras que la pintura civil tuvo gran importancia para la afirmación de las clases mercantiles. Se trata de imágenes donde se refleja la vida cotidiana y hay un interés por el retrato, consecuencia del protagonismo cada vez más acentuado del individuo. Pues bien, en todo el siglo XVII no existe ninguna pintura donde se represente una mujer embarazada, salvo dos maravillosas excepciones, la Lectora en Azul y la Tasadora de Perlas, de Johannes Vermeer. Serían la excepción que confirma la regla.
Por lo que respecta a la Inglaterra Victoriana, cuna no sólo del capitalismo sino de toda la sociedad moderna, vamos a ver que percepción existía del embarazo y como era representado en la iconografía. Es en Inglaterra donde vemos nacer la llamada cultura de las dos esferas, consolidando el esquema del hombre en el trabajo y la mujer en casa. Fue en esos años donde se fraguaron los tópicos de la buena madre como aquella que está en casa en todo momento a disposición del marido y los hijos. No es casualidad que la regente en ese momento fuera la Reina Victoria, la reina madre, ni más ni menos, pues ella fue el estandarte de esta ideología, encarnando los valores de la perfecta madre de la patria.
¿Cómo encajaba el embarazo en esta manera de percibir la maternidad? Pues bien, era considerado un momento que debía ser escondido, vergonzoso y en los que la mujer, como si fuera una persona enferma, debía tomar largos reposos. Hasta la misma palabra “embarazo” era tabú y se usaban eufemismos varios, como “in the family way” o “confinement”, para designar a la mujer gestante. De hecho, el canon de belleza del momento quería mujeres con cinturas extremadamente delgadas, las llamadas cinturas de avispa que sólo podían conseguirse por medio de corsés, muy populares por aquél entonces. Como es fácil de percibir, esta moda era totalmente contraria al embarazo. La consecuencia principal fue que las mujeres al quedarse embarazadas debían quedarse en sus casas encerradas, como mínimo a partir del momento en que se empezara a hacer evidente su estado. Para poder retrasar su reclusión en el hogar muchas mujeres utilizaban corsés hasta momentos avanzados de la gestación, y hasta tenemos testimonios de corsés pensados específicamente para las embarazadas. Esta práctica fue denunciada por médicos y ginecólogos, culpabilizando a las mujeres de los problemas que podían acarrear a los fetos.
Continuará el próximo jueves…..


Me voy a permitir volver a hacer un comentario que ya hice en el artículo anterior.
La palabra embarazo es una muestra más de las situaciones que tratáis de transmitir.
Embarazo significa situación incómoda o vergonzosa.
Se empezó a utilizar porque se creía o se quería dar a entender que las mujers preñadas se encontraban en una situación vergonzante; algo que debía ser escondido.
Por ese motivo, a mí me gusta más evitarla. Yo he estado preñada dos veces.