
Desde el momento en que, hace 18 años, vi por primera vez la carita a mi hija mayor, supe que quería dedicarme a ella; cuidarla, alimentarla, protegerla, mimarla, tocarla,… se convirtieron en mis más absolutas prioridades.
En la mayoría de las especies animales, las hembras son las responsables de la crianza de su descendencia; y el ser humano no es una excepción.
Desde tiempos ancestrales, cuando todavía vivíamos en cuevas, las mujeres éramos las encargadas de la crianza de los hijos; se desconocía el hecho de que la concepción era cosa de dos y si la Diosa de la fertilidad bendecía a una mujer, ella era la responsable de sacarlo adelante, de alimentarlo, vestirlo, cuidarlo… Era dadora de vida y la “encargada” de perpetuar la especie. El hijo era suyo hasta que estaba preparado para “entregarlo” al grupo.
Al hombre le correspondía la protección de la comunidad y proporcionar el sustento.
¿Ha cambiado nuestra manera de afrontar la crianza desde que sabemos que los hijos son cosa de dos?
Lo cierto es que nos ha costado unos cuantos miles de años empezar a cambiar algo en este sentido y aún así tengo mis dudas al respecto.
Si en algo hemos evolucionado es en que ahora las mujeres también queremos proteger a la comunidad y proporcionar el sustento además de dedicarnos a la crianza de nuestros hijos. Y lo mejor de todo es que somos capaces de hacerlo a pesar de que nuestra vida se convierta en un pequeño caos.
Quizás porque tenemos algún gen ancestral heredado de aquellos antepasados cavernarios anclado en nuestro código genético, el hecho de pasar tiempo con nuestros hijos incluso desde antes de nacer, es una necesidad casi física; y este gen debe hacer que cuando nos convertimos en madres los seamos por encima de todo.
Algunas mujeres, a pesar de tener éxito en sus carreras y de estar maravillosamente preparadas, si se lo pueden permitir, optan por abandonarlo todo por el cuidado de sus hijos, al menos temporalmente.
Otras, en cambio, quizás porque tienen necesidad de socialización, porque no se lo pueden permitir o, sencillamente porque quieren, continúan trabajando después de ser madres.
Desde mi experiencia y hablando en términos generales, compatibilizar las dos cosas y hacer las dos bien es muy complicado.
Sí, ya sé que son muchos los hombres que se han involucrado en la crianza de sus hijos. Incluso hay que los han criado solos mientras sus mujeres terminaban sus estudios o continuaban con su carrera profesional.
Pero siendo sinceros y realistas, son una minoría; también son muchos los que no se implican en la crianza porque no quieren. Punto.
Si comenzamos por la baja de maternidad preguntémonos cuántas de nosotras han cedido al papá las 10 semanas que permite la ley; no he encontrado datos estadísticos y seguro que alguien lo hará ¿Por qué no? Pero no creo que sean muchas.
Por otro lado, son raros los hombres que se acogen a estos derechos debido, fundamentalmente, a que no están aceptados socialmente.
Si se tiene la suerte de tener un trabajo con jornada intensiva de mañana o tarde, evidentemente el problema es menor pero, desgraciadamente, no es la situación de la mayoría.
La opción estrella entre las mujeres es, sin duda, la Reducción de Jornada que nos permite cumplir el objetivo de seguir trabajando y criar a nuestros hijos; pero no todo es tan sencillo ya que esta opción “castiga” a la mujer dentro del ámbito laboral. Normalmente, tiene que sacar el mismo trabajo en menos horas, por menos dinero y se tiene que olvidar totalmente de promociones.
Pero no importa, nada importa si lo enfrentamos al hecho de poder pasar más tiempo con nuestros hijos y de vivir su crianza plenamente.
Reconozcamos que en cuestiones de crianza y educación de los hijos, nos cuesta desprendernos de esa capa de responsabilidad innata.
Generalizando, seguimos siendo como aquellas mujeres perpetuadoras de la especie. “El hijo es nuestro, sí… pero un poquito más mío”.
Y es entonces cuando surge la superwoman que llevamos dentro. Nos vemos capaces de todo, pero todo, todo; hasta tal punto es así que una de las asignaturas pendientes que tenemos es aprender a delegar responsabilidades en este ámbito.
Es cierto que, sobre todo al principio, delegamos en nuestras pareja pequeñas tareas para que pasen un rato con los peques.
Por ejemplo, les permitimos bañarlos; eso sí, dejándoles todo lo necesario preparado, no sea que le falte algo y en un descuido mientras lo busca, nuestro pequeño tenga su primera clase de snorkel.
Es posible que un día en que estamos absolutamente cansadas, no oigamos a nuestro pequeño despertarse por la noche y acuda su padre al oír su llanto; pero nada, no hay forma; acabamos dando un bote en la cama y soltamos eso de “Deja cariño, que que está acostumbrado a mis brazos y se calma mejor conmigo”.
Cuando le toca al papá preparar el niño para salir a la calle también le dejamos todo preparado “Porque no tiene mucha idea de combinar la ropa y me lo lleva hecho un adefesio. Además, seguro que se olvida de ponerle la bufanda y hace un frío que pela”.
Luego, van creciendo y llega la época de los deberes escolares. ¡¡¡Ains los deberes!!! “Mira que tienes poca paciencia con el niño… ¿No ves que se está poniendo nervioso??? Anda que ya sigo yo…”
A todo esto hay que añadir, visitas al pediatra, reuniones con los profesores, fiestas escolares… todo queremos hacerlo personalmente.
Sacamos tiempo de dónde sea, como sea; a veces haciendo malabarismos imposibles. Pero no importa; Superwoman puede con todo.
Vamos, que en muchos casos, nosotras ayudamos al acomodamiento de nuestra pareja.
Pero los años pasan y Superwoman empieza a notar que quizás no puede con todo; que ha terminado asumiendo todas la mayor parte de las responsabilidades de la crianza y educación de sus hijos y eso acaba pasando factura…
Y a ver cómo desacomodamos lo que hemos contribuido a acomodar.
Aprendamos a delegar en nuestra pareja. Es perfectamente capaz de hacerlo casi igual de bien que nosotras. Y si asumimos ese “casi” tendremos mucho ganado.
Porque…desengañémonos… SUPERWOMAN NO EXISTE.
Y para finalizar, que sepáis que estoy terminando de escribir este artículo mientras hago la cena y le pregunto la lección de Conocimiento del Medio a mi hija pequeña.


Emocionada al leerte Inma, Jesús ha tenido la boca sellada, solo me dijo el miércoles sorpresa en PediaTIC y no se equivocaba.
Y como hay confianza me voy a permitir llevarte la contraria, en mi disculpa alego edad porque dicen que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.
Yo también pasé esa fase en la que paras y casi de reojo, porque no te atreves a hacerlo de frente por si no te recuperas del susto, haces saldo de esfuerzo, empeño y logros.
Te revuelves como gato panza arriba y los porqués de la incomprensión, falta de generosidad o simplemente, insensibilidad masculina te devuelven un compañero mejorable, hasta muy mejorable.
No es que no seamos superwoman, sí lo somos el problema es serlo para satisfacer a otros y no empezar por donde se debe, por ti misma. Si quieres hacer el rosbif más exquisito, pintar cuadros a la acuarela, entender de frases orquestales en ópera, cambiar pañales, seguir deberes, estar guapa, currar sin desfallecer… lo haces y eso demuestra que somos capaces no de mucho, de muchísimo. El problema es hacerlo por exigencia del guión establecido social y familiarmente, entonces, tarde o temprano se vuelve contra ti y te pasa factura y te pesa como una losa.
Claro que somos SUPERWOMAN Inma pero reflexiones como la tuya nos ayudan a serlo o no por elección personal, solo así podría sentirse como plenitud. Mientras… las medallas al mérito de mantenimiento de casa, familia, amistades, trabajo, por favor ¿por dónde andan?
Ufff qué a gusto me he quedado!!!
Bienvenida a PediaTIC, un abrazo enorme 😉
SUPERWOMAN somos desde que decidimos traer un pequeño al mundo y cuidarlo!, que hay quien lo trae y se olvida de quererlo y cuidarlo, que también hay VILLANOS en esta historia, no sólo heroínas… A lo que voy, mi madre era mamá y Superwoman, y no tuvo una carrera profesional, nuestras abuelas también lo eran y ahora hay mujeres que deciden no trabajar y cuidar a sus peques y también lo son. Pero, deacuerdo contigo Marisa, se es y se puede ser pero es importante no olvidar que no debemos quedarnos en último lugar, somos importantes y querernos mucho hará que nuestras “hazañas legendarias” de heroínas sean un orgullo y un referente para nuestra familia (hijos y compañero) y no una obligación que acaba desdibujándose con los años en la memoria de los nuestros. Un abrazo
Inma, estos artículos cuando los leo, me erizan la piel, encontrando que me reflejo en muchos de ellos. Es que es como la vida misma. Creo que a pesar de que en muchas casas las cosas son diferentes y que la vida te curte, te permite aprender a delegar y a hacer una pareja tan capaz como una misma; lo que cuenta es la realidad en la inmensa mayoría de las casas. Viva las SUPERWOMAN!!! que en el fondo algo si que tenemos.
Buenas Tardes, deje mi comentario a las 8:10 desde el Ipad y no le encuentroooooooo. Voy a ello de nuevo….
Lo primero felicitar a la debutante por su estreno. y dejarla un recado aqui, Ya hablaremos tu y yo pillina, ahora entiendo muchas cosasss, jejeje.
El sabado, en una comida de amigas, surgio el tema que hoy aqui se trata, entre las participantes estaba la autora del Post que ya defencio lo que hoy defiende aqui, cargada de razones que ademas sustenta estupendamente. Yo no tengo claro aun hoy si es un problema que surge porque la mujer no delegamos debido a que el genero femenino tenemos esa necesidad de acaparar y hacerlo todo en primera persona o el problema surge por esa incapacidad innata masculina en muchas ocasiones para realizar determinadas que tareas…..yo soy de las que ha aparcado unos años su profesion para criar a mi hijo, fue una decision propia apoyada y consensuada por el papa, y desde mi perspectiva cada dia admiro mas a las mamas que hacen el doble esfuerzo de criar y trabajar, da igual el porque quieren hacerlo, y no creo que esas mamas no quieran delegar parte de su carga en su compañero, hay veces que a la pareja se le eterniza la tarea con lo que tu como una ignorante tomas partido de manera inminente y zas, estas firmando una sentencia de por años en la que el susodicho rublica, esa tarea no podre volver hacerla nunca mas……
Culpables somos ambos, nosotras por acaparar y no delegar y ellos por no esforzarse en ser algo mas eficientes en estos menesteres de la crianza y tareas del hogar y mirar solo su comodidad.
Ahora aprovecho para felicitar a Inma, con la que desde el primer que nos leimos empatice, siendo aquello el comienzo de una bonita amistad que nos arropa cada dia, y va a mas y mejor. Jesus a dicho hoy al presentar el articulo una cosa que me ha emocionado porque cuando he tenido que hablarle a alguien de ella es que es Una mujer con los pies en el suelo tal y como hoy a escrito Jesus, pero es que ella es asi, casi Pluscuamperfecta.
Felicidades Cariño!!!!!
Menuda sorpresa Inma.
Me ha encantado. Si que creo que muchas veces queremos controlarlo todo sin darnos cuenta que al final se vuelve contra nosotras mismas, tanto a los hijos como a los maridos, pensando que pueden hacer menos de lo que realmente son capaces de hacer.
Y por poner una nota de “humor”, una amiga mía cuando se casó, le dijo el marido “Cariño ¿te ayudo?”, pues ella le pegó tal bronca por ese “te ayudo” que nunca más se lo ha vuelto a decir, le dejó bien claro que el hacer las tareas de la casa no era ayudarla a ella, y la verdad es que esa pareja si que comparten las tareas al 50%, incluso él hace más que ella porque tiene más vacaciones.
Me ha gustado leerte Inma. Enhorabuena.
Pues yo estoy con Inma. Como ya comenté en otro foro con gente que aquí comenta, yo creo que el problema radica en que el hombre se involucre también en todo y para eso hay que dejarlo que se involucre. Yo por suerte mi marido se involucra en todo desde antes del embarazo (nunca he llevado yo sola mi casa y nunca me deja hacer las tareas que le tocan aunque yo esté ya en casa); por tanto, se ha comportado igual después. Me hubiera planteado muy mucho tener un bebé si antes del embarazo ya hubiera llevado yo todo el peso. Ya con la niña él se hace cargo de muchas cosas. No sé que habría sido de nosotras el primer mes sin él; porque él fue el “superwoman” de la casa porque yo no podía hacer nada de lo mal que me encontraba. Él delega en mi lo que yo quiero que delegue pero nunca deja que todo el peso recaiga en mí. En mi caso yo me cojo las 16 semanas de baja pero mi marido se reduce la jornada hasta final de año. Está de ERE y bien podría tener 3 dias libres al mes; pero él decidió que mejor agrupar las horas y hacer intensiva desde que yo volviera a currar para cuidar él a la peque por las tardes.
Contado mi ejemplo quería decir que sí conozco gente que no delega para que vean lo superwoman que es. Es un ejemplo muy cercano de una ex-amiga. Ahora se queja por doquier de que su marido no hace nada; pero tampoco le deja hacer nada porque siempre le recalca que todo lo hace mal.
También hay superwomans como dice el artículo porque el marido pasa de todo.
En resumen, eso de la mujer lo lleva todo me suena a mi suegra que tiene que tener controlado hasta el número de pantalones de un color que tiene la gente en su casa. jajajja Yo no soy así y nunca lo he sido y fue lo primerito que le dije a mi marido: aquí o apoquinamos los dos o cada uno por su lado.
Felicidades Inma, Vaya sorpresa tan agradable, sobre el tema, no creo que todo sea cuestión de delegar, o no quizá si no existieran tanto factores genéticos y emocionales que nos diferencian a papas y mamas, a la hora de enfrentarnos al nacimiento y crianza de nuestros hijos, no tendríamos que plantearnos ni siquiera la palabra delegar, muchas cosas nos separan y vienen de tan dentro que simplemente como tu explicas los roles están cambiando, pero nuestra naturaleza no cambia al mismo ritmo, hay que adaptarse.
Como me gusta reconocer en estas palabras,tan bien escritas y redactadas, a las mujeres que entran por la puerta de mi consulta. Son de diferentes edades: la joven recién estrenando su maternidad; la de edad mediana-madura con hijos ya creciditos; y por último la mujer madura cuyos bástagos se mantienen en casa ante la imposibilidad y/o pereza de gestionar su vida fuera del núcleo famililar.
En todas ellas, salvo honrosas excepciones, me tropiezo desde hace 28 años de mi ejercicio profesional como enfermera de familia, con el mismo muro de siempre: La Superwoman.
“Yo estoy muy bien”, me dice la estrenada mamá mientras sus ojeras delatan el agotamiento tras el parto, su falta de descanso, lactancia, compra, comidas, limpieza …; “No creo poder ir a clases de relajación, tengo que atender a mis niños adolescentes….papá no puede faltar al fútbol” refiere la edad mediana-madura; “uy hija, ir a clase pintura al centro de mayores¡¡ No puedo, mi marido y mis hijos me esperan para que les haga la cena ” me contesta la de edad madura.
En cualquiera de estas situaciones en la consulta, y rascando las emociones y sentimientos, procuro dejar a mano siempre una caja de klenex, que inexcusablemente es usado por la paciente.
¿Donde surge esta superwoman?: Educacional, desde luego; ¿genético de la cueva ancestral? Seguro; ¿Papel social, asumido, de la mujer cuidadora? Claro que sí; ¿Poseedoras de la perfección y del hacerse imprescindibles? también.
Coincido por tanto con Imaculada en su planteamiento de superwoman y añado: ¿Cuando hemos dejado las mujeres de tenernios en cuenta, respetarnos, en fin, querernos ?
Esta pregunta te la dejo a tí, autora, como futurible nueva aportación a esta recién nacida vocación de escritora pública.
Querida Inmaculada. Gracias por este artículo de mujer, escrito desde el corazón. Un lujo.
Felicidades Hermana:
Pero yo pienso que nunca terminamos la tarea con nuestros hijos, aun siendo mayores de edad y marchandose de casa tienes que estar disponible para ellos;” mama he tenido un problema en el trabajo,dime que puedo hacer,mama que dia tenia el medico,mama nose que me pasa pero tengo un dolor aqui, que me puedo tomar”,si que creo que somos superwoman y estoy deacuerdo con Blaca,puede ser educacional,genetico de la cueva ancestral etc.Te dejo una pregunta,¿Seriamos capaces de delegar en nuestras parejas
solo parte de alguna tarea para dedicarnos tiempo a nosotras?,yo creo que no.No estariamos tranquilas pensando si lo estara haciendo como a nosotras nos gustaria.Hermana espero haberme espresado bien sabes que yo no soy buena escritora. Un beso fuerte y no cambies nunca.