A quienes nos dedicamos al mundo de la salud, incluso a l@s pacientes (y/o familias) en el caso de l@s pediatras que tienen la costumbre de leer los prospectos de los medicamentos que prescribimos no nos resulta del todo rara la clasificación que el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS, por sus siglas en inglés) hace de las reacciones a medicamentos como muy frecuentes (ocurren en más de 1/10 de pacientes), frecuentes (ocurren menos de 1/10 pero más de 1/100 veces), infrecuente (ocurren menos de 1/100 pero más de 1/1000 veces), raras (ocurren menos de 1/1000 pero más de 1/10000 veces) y muy raras (ocurren menos de 1/10000 veces). Cuando oigo hablar de uno entre cien mil dos ideas resuenan inmediatamente en mi interior: algo excepcional, pero en este caso, no sólo en lo relativo a su frecuencia (una rareza), sino en lo extraordinario de su propuesta (esta es la perla).
Uno entre cien mil es el nombre del blog que José Carnero creó cuando su hijo Guzmán, por entonces con 3 años, fue diagnosticado de leucemia linfoblástica aguda. Pero ahora Uno entre cien mil es la Fundación que ha puesto en marcha junto a José Antonio Ritoré y María García.
Y este pasado lunes día 12 ha tenido lugar la presentación de la Fundación, en un acto en Madrid al que, evidentemente, no pude asistir, pero profundamente cargado de emoción, de esa emoción difícil de trasladar a palabras (perdonadme por el torpe intento que supone esta entrada), de esa emoción de la que sientes que, efectivamente, todo va a salir bien, lo que te empuja a querer ser compañero de viaje aunque sea en la distancia, y te convence de que este encuentro -aunque virtual- no es casual, es causal, es POR ALGO, PARA ALGO… PARA ALGUIEN. Son tantas las cosas que me han ido resonando al escuchar a José… como si múltiples piezas aparentemente de un puzzle encajasen de repente. Merece la pena escucharla íntegramente, podéis hacerlo aquí:
Al fin y al cabo, sólo estamos hablando de un problema de dinero; si fuese algo más grave… tal vez sería más complicado.
Así lo han entendido los personajes públicos que han querido sumarse para lanzar la campaña.
Es el caso de Juan Diego Botto, que desde su experiencia de exilio y emigración tiene la sensación de que correr es sinónimo de ir detrás de algo, aunque a veces las prisas nos hacen alejarnos de los lugares donde está realmente la vida…
… de Carmen Posadas, firmemente convencida de que cuando más acorralado estás es cuando mejor andas o cuando mejor corres, lo que te lleva a crecerte ante la adversidad…
… Marlango, para quienes correr es como reírse a carcajadas, es hacer una revolución…
… y Jon Sistiaga, que entiende una carrera como una de las mejores metáforas de la vida, un ejercicio de aprendizaje en el que hay que tener mucha perseverancia, una batalla contra tu propia pereza, pereza que a menudo te impide decir esa verdad, hablar de realidades incómodas para mucha gente:
Así que ya lo sabes: cuando vayas corriendo a coger el autobús, a volver a casa, a recoger a tu hij@ al cole, a acabar una carrera, a entrenar o simplemente cuando persigas un sueño… cada vez que corras, sea por el motivo que sea, hazlo también contra la leucemia infantil.
Pero si todo esto terminase aquí, quizás no sería nada más que otra forma original de recaudar dinero para una causa muy loable… Pero la vocación de Uno entre cien mil va un paso más allá, quiere dar una vuelta de tuerca a la filantropía social, a la conciencia colectiva y a la idea de que todos juntos podemos cambiar las cosas. Por eso tienen en el punto de mira la puesta en marcha de otros proyectos:

Gracias a vosotros: gracias José Antonio (porque encontrarnos -también desde lo virtual– seguro que tampoco ha sido casualidad…); gracias también, José y María. Cien mil gracias no son suficientes por darnos la oportunidad de ser un@ entre cien mil, 😉


[…] Puedes leer el resto en PediaTIC: Salud, tecnología y solidaridad: uno entre cien mil contra la leucemia infantil. […]
Muchas gracias Rubén!! No deja de asombrarme tu compromiso, tu esfuerzo, tu generosidad… De verdad, tú sí eres Uno entre Cien Mil.
Un abrazo grande