Tan solo llevamos un año con el proyecto de integración de las nuevas tecnologías en las programaciones para alumnos de 1 y 2 años. Un tiempo prudente para hacer reflexiones en voz alta sobre motivaciones, logros e inquietudes.
Esa fue la pregunta que nos hicimos. La respuesta era complicada porque aplicar las TIC a edades tempranas es como poco temerario a la luz de los escasos estudios científicos que confirmen lo que creíamos previamente, que el inicio de la competencia digital debe emprenderse en el Primer Ciclo de Educación Infantil.
Por ello no contábamos con el soporte y respaldo de la evidencia. Pero la inquietud por dar respuesta adecuada a las disonancias que observábamos nos obligaba desde la ética profesional.
Los niños viven experiencias dentro y fuera de la escuela. Lo audiovisual, lo digital, la tecnología forman parte de su entorno cotidiano, sin embargo no sucede lo mismo en el escolar. Hay un choque que nos sitúa en lo anacrónico.
Estas experiencias en los hogares son aprendizaje pero no siempre cuentan con la garantía de tener carácter educativo bien porque no cuentan con intencionalidad didáctica (aunque enseñen), bien por el desconocimiento del adulto acerca de cuál es el estímulo, el recurso adecuado y cómo usarlo.
De ahí pasamos a la siguiente reflexión:
Bien, y si el fin de la educación es la comunicación ¿cuál es el modo de interrelación que se acuña en la escuela? El cambio no solo se mostró necesidad, era una exigencia… desde Infantil.
Y además…
Así empezamos, así seguimos, no se trata en absoluto de sustituir recursos tradicionales de la Educación Infantil, es conocer y usar todos los que aportan al niño nuevas y distintas maneras de maduración general más acordes con los requerimientos de su época.
Así, se generó la necesidad de crear en la vida diaria del niño en la escuela la posibilidad de ejercitarse también el aprendizaje digital. Y de la misma manera que elegimos ingredientes para una alimentación adecuada, también el cerebro precisa esa papilla preparada desde el conocimiento de las necesidades infantiles. Y el carácter del adulto y los estímulos que elija van a configurar estructura mental en una mezcla integradora con herencia genética y temperamento individual.
No se trata de acelerar procesos de desarrollo, se trata de respetar posibilidades y optimizar momentos evolutivos.
Tengo también que confesar que hubiéramos preferido no tener que estudiar e incluso, todo hay que decirlo, errar a la hora de discernir cuál era el recurso para nuestro alumno. Hay muchos pero no tantos elaborados para niños pequeños atendiendo a principios fisiológicos, psicológicos y pedagógicos ¡Siempre la Infantil, la eterna olvidada!
Con el objetivo de que el bienestar de nuestro alumno nunca estuviera expuesto a riesgotomamos muy en cuenta las condiciones que debe reunir un recurso online para niños de Infantil (Dr. Franklin Martínez):
Porque los efectos negativos de las nuevas tecnologías no están en el instrumento sino en la ausencia de uso responsable y adecuado.
Y hasta aquí un año enREDando con la PDI en Infantil ¡Seguimos sin estudios que respalden el quehacer digital pero os aseguro que verlos trabajar, aprender y disfrutar disipan muchas dudas! ¡Seguimos aprendiendo junto a los niños!


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