
“Nuestro hijo de 6 años lleva un tiempo que ha empeorado su comportamiento. No para de hacer trastadas, no hace caso y siempre tenemos que andar regañándole y castigándolo. En el colegio ha empezado a portarse mal y dejar de trabajar. En casa no hay ningún problema, creemos que se porta mal, simplemente para llamar la atención. ¿Qué hacemos?”
¿Verdad que les suena? Esta suele ser una de las demandas más habituales… demanda con diagnóstico añadido: la causa de portarse mal, es querer llamar la atención de sus padres.
EN QUÉ CONSISTE EL PROBLEMA
Como se acaba de indicar, parece que el comportamiento negativo del niño o de la niña lo que busca es atraer la atención de sus padres.
La atención, como ya he explicado varias veces a lo largo del Blog, es un potente reforzador, podríamos decir que un potente “premio”.
CAUSAS
1. No se les presta atención adecuada
Los niños reclaman la atención de sus padres… quizás porque no reciben la atención suficiente o adecuada. Es posible que el comportamiento adecuado no se haya reforzado y no se le preste atención, mientras que sí se le presta una atención especial cuando se porta mal, aunque sea para regañarle. Es en esos momentos cuando se dirigen a él, lo dejan todo, hablan con su maestra… pero cuando el comportamiento es adecuado, no se actúa.
Otros niños solo consiguen que le hagan caso, cuando hacen trastadas o su comportamiento es inadecuado. Suele ser frecuente ver a niños que llaman a sus padres de forma adecuada, que no son atendidos; hasta que no gritan o chillan, no los tienen en cuenta.
2. Quieren toda la atención
Es menos frecuente, pero sucede que en otros casos, los niños no solo quieren atención, sino que la quieren toda y en exclusiva.
Es el caso de algunos niños con hermanos pequeños, que solo quieren que se les atienda a ellos y que utilizan esta estrategia cuando sus padres desvían la atención hacia el otro hermano… pero la verdad, suele ser muy poco frecuente.
QUÉ HACER
Creo que a estas alturas de la entrada, ya saben cuál es la intervención que tienen que seguir:
1. Prestarle atención
Tiene que prestarle atención a su hijo o hija. Prestarle atención no es matarse de trabajar para que no le falte de nada. Eso está muy bien y tiene mucho mérito. Prestarle atención es atenderlos, tenerlos durante momentos del día como el centro de nuestra actividad, aunque es una explicación un tanto técnica. Los niños que conozco dirían:
– Que me lleve o me traiga del cole.
– Que vea como juego.
– Que me escuche cuando le cuente lo que ha ocurrido durante la mañana.
– Que responda a mis preguntas… también a las difíciles y comprometidas.
– Que me lleve al parque.
– Que me enseñe cosas.
– Que se revuelque conmigo en el suelo, jugando.
– Que me vea como patino, como monto en bici, como bailo o cómo juego al fútbol.
– Que me cuente un cuento antes de dormir…
– Que me regañe cuando hago algo mal.
2º. Ignorar las conductas inadecuadas
Cuando sean capaces de prestar atención a sus hijos e hijas de ese modo, podrán ignorar las conductas inadecuadas, siempre que sea posible hacerlo, de manera que descubra, que papá y mamá les atiende mucho más cuando se porta bien, que cuando se porta mal.
Todas las personas necesitamos nuestra cuota de atención; los niños también y harán lo que sea, por tener su tanque, su depósito de atención repleto.
www.jesusjarque.com


Este Post tiene 0 Comentarios