El título de esta entrada lo he sacado de una serie de documentales de la TV. En ellos plantean que, dependiendo de las circunstancias, el campo de batalla puede hacer un giro de 180º.
Y justamente es ésto lo que creo que está pasando, más o menos rápidamente, con las Redes Sociales en nuestro día a día. En mi caso en el mundo de la “salud”.
Durante 6 meses he hecho una encuesta a todos los “adolescentes” que han aparecido por la consulta. Son 100 encuestas hechas a chicos/as de 8 a 14 años sobre sus hábitos de uso de Internet. La información recogida me ha servido para ver como se “mueven” en este ciber-mundo padres/madres e hijos/hijas.
Como era de esperar a la consulta siguen viniendo los “pacientes” acompañados de las madres: 79% vs 21%. Padres y madres de entre 35 y 50 años. El 97% de los progenitores disponen de ordenador en casa y el 96% con conexión a Internet. Destacar que un 71% no dispone de “Internet Segura”. 74% tienen una cuenta de correo electrónico, repartido entre Gmail i Hotmail, mayoritariamente. Los padres/madres no chatean, y a pesar de tener una cuenta en Facebook un 45% de ellos, solo tienen la cuenta abierta para poder “seguir” a los hijos/as (que evidentemente no los agregan como amigos y en muchas ocasiones son los propios hijos/as los que han abierto la cuenta a sus padres). Solo un 3% tiene cuenta en Twitter. Respecto al tiempo dedicado al “ordenador”, por los padres: un 67% menos de 1 hora al dia y un 25% “no le dedico tiempo”. El 97% dispone de teléfono móvil pero solo un 5% con conexión a Internet.
La encuesta fue igual para padres/madres e hijos/as pero con una pregunta final diferente para los progenitores: “Si tu hijo/a te pidiese ayuda para solucionar un problema de configuración de la privacidad en Facebook, lo sabrias hacer?”: 67% NO.
Los datos de los adolescentes son: 97% ordenador, 96% conexión a Internet, 71% sin “Internet Segura” (posibilidad de acceder a cualquier tipo de contenido en la red), ordenador en la habitación un 26%, correo electrónico 84% (mayoria de Hotmail, 70%), 78% chatean (Messenger o Facebook) con los amigos (no lo hacen con profesores ni entidades culturales, …). Tienen Facebook el 65% (un 78’5% con menos de 14 años). Dedican menos de 1h al día a “navegar-chatear” el 60% y un 12% lo hace más de 2h al día. Casi todos/as tienen webcam pero solo la utilizan un 18%. Un 45% tiene móvil (con un 2% de ellos con conexión a Internet). 
Una vez contestada la encuesta, a los que disponían de Facebook, les pedí si podía “buscarlos” en esta red social para ver su perfil. Todos/as aceptaron. El 50% no tiene ningún tipo de privacidad (esto significa que cualquier usuario/a de Facebook puede acceder a todos los comentarios, fotos, datos del perfil, etc). Lo más chocante era escuchar el comentario de los progenitores: “cuando lleguemos a casa le diremos al hermano/a mayor que te arregle todo esto”; pocos hicieron la reflexión “es evidente que debo ponerme a entender de que va todo este mundo”.
Y aquí es donde viene la reflexión del “campo de batalla”. La aparición de Internet ha supuesto un cambio muy importante en la manera de relacionarse y trabajar de las personas. La población pediátrica (la família) que atendemos también disfruta de esta nueva forma de relación con los otros. Nos encontramos en un momento en que la franja de población que visitamos sufre lo que se ha denominado como “brecha digital”; los niños/as son “huérfanos digitales” (crecen en la red sin sus padres). Y nosotros, los profesionales, del otro lado de la mesa, también vivimos la misma experiencia. Tratamos con población que no tiene el mismo paradigma de la comunicación y de la información que tenemos nosotros.
Trabajar con unas herramientas y una dinámica, un sistema, que no quiere ver (o le cuesta aceptar) esta gran revolución nos puede llevar a una pérdida de conexión con la población atendida. Esto lo veo con los padres/madres más jóvenes; es frecuente que me comenten que han “buscado en Google” tal o cual duda sobre la posible patología de su hijo. Y yo no puedo responder que no hagan caso, porque sé que esta manera de buscar información “gratuita” en la Red es ya la forma de “saber” más extendida hoy en día.
Así pues el “campo de batalla” ha cambiado sus características. Los profesionales teníamos la exclusividad de las fuentes de información “acreditadas”. Las grandes publicaciones requerían de una suscripción y no eran accesibles a todo el mundo. Pero hoy en día la cosa es diferente. Son las propias grandes editoriales las que ofrecen casi todas sus publicaciones de manera “accesible” y cualquiera las puede consultar. Y son los mismos “usuarios” los que “cuelgan” en la Red sus impresiones, reflexiones y fuentes de información sobre cualquier tema de salud.
Hemos de hacer el esfuerzo de entender este cambio y reorientar todo el trabajo que hacemos en el campo de la Salud para que los “usuarios” puedan disfrutar de lugares de información “acreditados” en la Red, para que prescribir información de la Red entre a formar parte de la promoción de la salud que realizamos en la consulta. Pero no tan solo esto, sino que hemos de hacer el esfuerzo, las Instituciones han de hacer el esfuerzo, de apoyar a todos estos/as profesionales que nos encontramos con este nuevo modelo. Facilitar el acceso a Internet en los Centros de Salud, implementar las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación como forma de relación entre profesionales (a nivel de atención primaria y hospitalaria), favorecer el uso de las TIC’s en la relación con el paciente, gestionar el trabajo sobre salud en las escuelas e institutos de forma adecuada a la nueva era digital, etc.
El “campo de batalla” ha cambiado, casi en 180º. Nuestros pacientes esperan de nosotros profesionalidad y formación para una buena prescripción en el sentido clásico de la palabra pero también nos pediran “prescripción digital”.
Añadir que este nuevo escenario ha hecho que muchos pediatras compañeros/as de Lleida nos estemos preparando para encajar este nuevo reto.


[…] See on pediatic.com […]
Muy interesante punto de vista, se agradece estas nuevas y actuales perspectivas, me ha ayudado a situar mejor ciertas ideas que rondaban pero no concretaba en mi mente.
Me parece muy necesarios que los profesionales de la salud nos pongamos muy en serio a afrontar nuestras carencias creadas por el giro de 180º que tan oportunamente expones.
Gracias por tu esfuerzo, te seguiré atentamente.