Érase una vez…
Helena es una niña de 7 años simpática, alegre, cariñosa y a la que le gusta jugar. No tiene muchos amigos porque es muy tímida, pero tampoco tiene grandes problemas para relacionarse con la gente.
Helena vive en una pequeña población del sur de Catalunya y tiene varios perros porque tanto en su casa como en casa de sus abuelos hay suficiente espacio y están en una zona semi-rural,. A ella los perros grandes no le acaban de gustar, pues se siente pequeña y vulnerable delante de los pastores alemanes, los bóxer o los golden retriever, pero con los perros de un tamaño inferior…
Uno de los canes que habitaban en casa de su abuela era de una raza pequeña. La recogieron recién nacida –de eso hace ya 15 años- en una calle de un núcleo habitado cerca de Santes Creus, hija de una perra callejera llamada Macarena.
La llamaron Bruna –morena en catalán- porque era de pelo largo y rizado, negro como la noche. Pronto Bruna se adueñó primero del corazón de los abuelos y más tarde, del de las niñas. La especialidad de Bruna era cazar ratones, en lo que se desempeñaba con singular eficacia; fuera de esto era una perra normal, cariñosa, juguetona y sobre todo muy poco obediente.
Pero para Helena, Bruna fue algo especial. Tras salir del colegio a mediodía, las niñas comían en casa de los abuelos, y Helena corría para poder jugar con Bruna. La niña le prometió a la perra que siempre después de comer jugaría con ella, cosa que no siempre pudo cumplir. Para la niña, Bruna fue uno de los revulsivos que le ayudaron a sobrellevar la separación de sus padres, sucedida un año atrás.
La noche del 25 al 26 de julio de 2012 Bruna dejó de existir. Cabe decir que mientras para los abuelos los perros eran perros y no manifestaron una especial emoción por el suceso, para las niñas fue diferente, sobre todo para Helena. Era la pérdida de la compañera de juegos, de un miembro de la familia. Por lo que yo sé, se deshicieron del cadáver discretamente, enterrándolo en un terreno de la familia, y a las niñas les evitaron el espectáculo de ver el cuerpo, lo que no hizo menos doloroso el momento de comunicar que Bruna ya no estaba.
Mientras para la hermana mayor fue doloroso pero quizás porque no había tanta vinculación afectiva lo superó rápidamente, para la pequeña fue mucho más traumático, tanto es así que al cabo de pocas semanas madre y abuelos compraron una nueva perra, recién nacida, con la esperanza de que Helena encontrara consuelo con su nueva amiga.
A todo esto el padre no sabía nada del asunto, y en el tiempo en que las niñas estaban con él, manifestaban un comportamiento normal y sólo por comentarios de pasada se enteró de la muerte de Bruna.
Hasta que llegaron las vacaciones de Navidad. La primera noche que pasaron con su padre, Helena se puso a llorar sin motivo aparente. Al preguntar su padre por los motivos del llanto, Helena respondió que lloraba por Bruna, que no había podido cumplir su promesa, y que ella quería despedirse del animal; sabía con precisión dónde estaba enterrada, pero ni la madre ni los abuelos la habían llevado allí, pese a sus reiteradas peticiones.
El padre habló con la hermana mayor tras tres noches en los Helena había manifestado el mismo comportamiento. La hermana mayor confirmó y explicó lo que anteriormente hemos relatado, así que el hombre tiró de teléfono y habló con su expareja.
Ella le dijo que esto era una tontería de Helena y que no le hiciese caso; él replicó que era lo suficientemente importante para la niña como para que cedieran y dejaran que fuera a despedirse en la tumba. Le costó pero al final convenció a la madre y le dijo que lo arreglarían para llevar a la niña a la tumba de Bruna; luego acordaron que el padre le se lo comunicase a Helena.
En el siguiente fin de semana que estuvo con su padre Helena ya tenía un comportamiento de una niña de 7 años, alegre y juguetón. Había podido despedirse de Bruna.
Aunque el padre no tiene información de lo que sucedió, pudo imaginar que su hija cogió un puñado de flores del margen del camino, se arrodilló delante de la tumba de Bruna, las depositó con cuidado, le habló con dulzura, lloró un poco, acarició la hierba que había crecido encima del túmulo, y tras unos pocos instantes de silencio en los que cayó alguna lágrima más, le dijo adiós.
Helena es mi hija pequeña.
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En mi opinión se ha hablado mucho del duelo infantil por pérdida de un ser querido, pero poco o muy poco del duelo provocado por pérdida de mascota, y afecta tanto a niños como a adultos; por ejemplo mi buena amiga Montse Carrasco, en este precioso post (https://micolumpio.blogspot.com.es/2012/11/lo-que-un-peludo-me-enseno-de-unos.html) relata su propia experiencia.
Para un niño la pérdida de la mascota es equivalente a la de un miembro de su familia, genera un duelo equivalente y debe ser tratado como tal.
En mi caso creo que lo que ha sido clave es el diálogo, la comprensión y ejecutar acciones concretas y perceptibles para la niña, para ayudarla a externalizar su duelo y permitir que se despidiera de su perra; también es cierto que cada niño es un mundo y por tanto, hay que ser flexible, y sobre todo, escuchar.
Dado que lo que soy es un padre y no un psicólogo, he querido compilar unos pocos enlaces que pueden dar pistas de cómo enfrentar la pérdida de una mascota, sin perjuicio de que si se cree necesario se consulte a un pediatra o a un psicólogo infantil, que nos pueden orientar con mucha más precisión sobre cómo enfrentar el problema.
Universidad de Antioquía: “La influencia de las mascotas en la vida humana”: https://rccp.udea.edu.co/index.php/ojs/article/viewFile/293/290
New York Presbiterian: “Cuando muere una mascota querida” https://www.cornellcares.org/pdf/handouts/gal_petloss_sp.pdf
Pequesbebe.com: “Proceso de duelo infantil por la pérdida de su mascota. “ https://pequebebes.com/proceso-de-duelo-infantil-por-la-perdida-de-su-mascota/
Diario de León: “Duelo https://familia.aollatino.com/2012/04/07/duelo-muerte-mascota/ por la mascota” https://www.diariodeleon.es/noticias/revista/duelo-por-mascota_713907.html
Facilisimo.com: “El momento de la despedida de nuestra mascota.” https://mascotas.facilisimo.com/reportajes/consejos-sobre-mascotas/especiales-sobre-mascotas/el-momento-de-la-despedida-de-nuestra-mascota_186102.html
Buenos padres: “Cuando muere una mascota: cómo decir adiós.” https://familia.aollatino.com/2012/04/07/duelo-muerte-mascota/
Kidshealth.org: “When a pet dies.” https://kidshealth.org/parent/emotions/feelings/pet_death.html#cat145
También os dejo tres enlaces genéricos sobre duelo infantil que pueden servir de orientación.
Observatorio FAROS: “Como ayudar a los niños en la muerte y el duelo por un ser querido.” https://faroshsjd.net/item.php?idpare=87&id=2482&lang=1&buffer_share=5ba2c&utm_source=buffer
Eduquemos en la Red: “El duelo infantil: el niño y la muerte.” https://www.eduquemosenlared.com/es/index.php/articulos-padres/352-duelo-infantil
Magazine Digital: “Explicar la muerte a los niños.” https://www.magazinedigital.com/salud/psicologia/reportaje/cnt_id/7469
Reflexión: “Elaboración del duelo: una aproximación desde el punto de vista infantil.” https://www.researchgate.net/publication/233388831_Elaboracin_del_duelo_una_aproximacin_desde_el_punto_de_vista_infantil/file/9fcfd50a0df734bdbd.pdf


Los críos tienen un sentimiento de la muerte diferente a los mayores, más mágico, más….especial. La vida y la muerte no es lo mismo a los 7 años que en el adulto.
Pero lo que no cambia con la edad es la necesidad de entender las cosas, porque sean bajitos no son tontos, aunque tengan 7 años o 2 o lo que sea necesitan una explicación y una atención a sus “tonterías”.
La explicación evidentemente debe ser también mágica, debe ser…..especial
Mi perro murió cuando tenia 26 años, no era una niña pero todavia me duele. Habia jurado no tener nunca mas mascotas… y aqui estoy con una gata que se ha metido en mi vida y ni ha querido salir ella ni he querido dejarla yo. Nunca me tomaria en broma el duelo para una mascota, como se ha dicho, es parte de la familia y los sentimientos que puedes tener por el son fuertes. Gracias por la recopilacion del links.
Yo tambien tube una mascota q llego a casa por equivocacion…y se robo el corazon de todos murio siendo un cachorro aun…espero el amanecer se quedo mirandome y habia prometido llevarle temprano al veterinario.
Servi el desayuno de mi hijo mayor y pase a arreglarme cuando mi hijo me ha llamado mi cachorro agonizante murio.
[…] las mascotas, hay quienes han hablado mucho y bien, como por ejemplo Rafa Pardo hace bien poco para Pediatic. Del final de la vida de los humanos, yo mismo de manera algo críptica (para variar) explicaba la […]
[…] me parecen incuestionables, pudiendo tener fines terapéuticos en algunos casos. Y originando un gran dolor cuando la mascota […]