
Leyendo Diario de una mamá pediatra: Consultas médicas vía Whatsapp me pongo a pensar en las fotos de pechos con mastitis o de lenguas con frenillo que han circulado por mi móvil.
Está claro que la forma de realizar las consultas sobre salud han cambiado. Y en relación a la privacidad de los datos en estos nuevos medios de comunicación, es indudable que se plantea un serio problema.
Pero hoy por hoy, las madres que utilizan Whatsapp o el email para consultar sobre su lactancia están valorando más lo positivo de la inmediatez en la respuesta, o el hecho de poder consultar con una asesora que físicamente está a cientos de kilómetros de distancia de ellas, que el “riesgo” de que esas fotos queden en poder de estas asesoras.
Es más, en mi caso, ninguna madre me ha preguntado jamás qué hago con sus fotos o vídeos después de terminado el seguimiento del caso.
Por lo general, borro estos archivos cuando ya no los necesito, aunque en ocasiones, solicito permiso a la madre para incorporarlos al material formativo de Criar con Apego, asociación de apoyo a la crianza a la que pertenezco. Es una estupenda oportunidad para renovar nuestro material y normalmente las madres están encantadas de poder colaborar en la formación de asesoras y voluntarias.
Para mí, este tipo de consultas con material gráfico me resultan muy útiles, aunque siempre intento poner en contacto a la madre con una asesora que pueda verla en persona (yo misma, alguna compañera de CCA o alguna voluntaria de otro grupo de apoyo). Pero teniendo las fotos, se agiliza mucho el proceso, ya que puedes ir dando indicaciones a la madre hasta que llegue la consulta presencial.
Y vosotras ¿qué opináis de las consultas de lactancia vía smartphone?
ACTUALIZACIÓN: Añado el interesante artículo que Rafael Pardo ha escrito después de leer el que he citado al inicio de este post: Whatsapp: uso clínico, seguridad y legislación aplicable.
Artículo originalmente publicado el 5 de octubre de 2012 en Madre 2.0 por su autora.


Delia, interesantísima reflexión.
Como siempre la legislación va por detrás de las necesidades de los ciudadanos y no digamos en salud.
Quien va a prohibir a una madre que haga una consulta utilizando los medios tecnológicos de comunicación que tiene a su alcance? Se trata de que a los profesionales (de la salud, o de la administración) nos ofrezcan las herramientas en un entorno seguro para poder ofrecer un servicio “distinto” a l@s usuarios. Pero parece que nadie se atreve a dar el paso.
Y mientras, una madre (lactante o no) que conoce de grupos en facebook, que dispone de smartphone, que escribe en un blog, que sabe hacer búsqueda dirigida de información sobre salud en la red, no va a esperar a que se legisle sobre el tema. Si tiene una duda va a querer solucionarla ya… para eso es una madre y se preocupa por su hij@.
Y nosotros, l@s profesionales, haciendo malabarismos con la información confidencial y el secreto profesional.
Un abrazo!
Efectivamente Ramón, cuando me pongo a pensar en las dificultades que tenéis los profesionales de la salud con el tema de la privacidad, me da muchísima rabia.
Yo procuro ser estricta con estas cuestiones, al igual que mis compañeras de la asociación, pero al ser un voluntariado pues como que tenemos más libertad de movimientos.
Es decir, en principio ninguna madre va a exigirnos unos altos niveles de seguridad porque sabe en qué circunstancias personales nos movemos y si tienen alguna duda al respecto, simplemente no nos consultan por estos medios.
Y aunque realmente corremos cierto riesgo de algún tipo de reclamación, creo que todas asumimos ese pequeño riesgo porque creemos firmemente que merece la pena a cambio de poder ofrecer el mejor apoyo posible a las madres.
¡Gracias por comentar! 🙂