La imagen pública es trascendental en nuestro devenir diario, lo primero que alguien desconocido puede apreciar de nosotros es nuestra imagen. No quiero decir con esto que haya que vestir como un pincel, ni que tengamos que gastar tiempo y dinero en nuestro decoro personal, para eso se inventó el estilo informal, para ir decente pero sin reglas.
Los profesionales que trabajamos con niños ofrecemos también una imagen a primera vista que habría que cuidar. Como viste un profesor, como se uniforma o no una enfermera o un pediatra, que imagen dan unos padres a diario. Parecen asuntos banales, pero no deja de ser la puerta de entrada a la comunicación con la otra persona. La comunicación es la base del trabajo y del día a día con la infancia y el estilo puede ser determinante. Un profesor desarrapado y harapiento exigiendo a sus alumnos que se metan la camisa por dentro del pantalón o que no enseñen los calzoncillos en clase no sería congruente. Un pediatra perfectamente vestido de Armani y bata de sastrería de 250€ podría parecer distante, como con miedo a mancharse.
En las redes sociales la imagen es de similar importancia o más, porque aquí no cabe la posibilidad de corregir sobre la marcha, afianzando el nudo de la corbata o cubriendo la hombrera del sujetador díscolo. La foto presente en nuestro perfil se queda ahí, fija, constante ante las miradas de amigos y trolls, de indiferentes y de buscadores de genios. Nuestra imagen en los perfiles es trascendente y se tarda “ná y menos” en colocar esa cara o esa pose que alguien nos dijo que nos favorecía. De la misma forma podemos presentar una foto de la virgen de tu pueblo, o una cara divertida, un dibujo, un personaje de ficción o un político caricaturizado, podemos ocultar nuestra imagen.
Lo que sea, pero hay que poner algo, dedicar un minuto a poner una imagen en nuestro perfil, nada peor que un cara huevo en twitter o un fantasma en facebook. Dedicad un minuto de vuestra febril vida en las redes sociales para situar ante el mundo vuestra mejor cara, eso os identificará como alguien que dedicó unos instantes a querer dar un buena imagen de si mismo.
Y os preguntaréis ¿a que viene esto? si te presentaste en la primera jornada pediatic con esa camisa de cápsulas. Pues que queréis que os diga, no es más que una forma de rellenar para decir que cuando haceis un comentario en un blog como este, os habréis fijado que a algunos les sale su imagen y a otros les sale unos avatares aleatorios, pues no os quejéis, si os salen los dibujitos y no aparece vuestra imagen es porque no habéis dedicado un minuto a vuestro perfil de gravatar. Accedes a https://es.gravatar.com y se hace login con tu cuenta de correo favorita y se rellenan los datos adecuados y se pone la famosa foto, que a partir de entonces aparecerá en todos los comentarios . Además podréis probarlo comentando este artículo, gracias.


A ver, a ver…
Gracias por el post Jesús, muy cierto lo que dices sobre la apariencia y su importancia especialmente si nos dedicamos a la asistencia hacia los peques y sus familias. Pero, a propósito del fantasma y el cara de huevo, la apariencia más auténtica, lo que somos y lo que podemos ofrecer es la que transmite el rosto, la cara, nuestra expresión, el “reflejo el alma”. Hay que dar la cara, o parte de ella (que así es mi caso en facebook) pues ello nos hace más cercanos, invita a dejarnos conocer de verdad, pero mira… cuando ese fantasma, ese cara de huevo es un avatar animado, gift, paisaje, logo, obra artística… también vale porque cualquier cosa habla de nosotros hasta el fantasma y el cara de huevo!
Saludos y felices fiestas!
Desde que tengo presbicia, yo con mis gafas lo veo todo más claro…