Los que estáis en la escuela como profesionales o los que mantenéis un contacto con ella como padres o madres, estaréis de acuerdo en que cada vez más se agranda la falla entre la realidad de las aulas y la de fuera de ellas.
Ya un alumno de Primaria me comentaba hace tiempo que el único sitio donde usaba el lápiz y el papel era en la escuela. La mayoría de los chicos, si quieren aprender algo, no acuden a su libro de texto o a la enciclopedia del “mueble bar” de su casa.
Esfuerzos realizados
Esfuerzos no han faltado para que esa falla no vaya a más. Vivo en una comunidad autónoma donde a cada profesor de la enseñanza pública se le entregó un ordenador portátil y se ha procurado que la casi totalidad de los centros de nuestro país cuenten con línea ADSL, pizarras digitales, ordenadores para los alumnos…
Como ya nos señalaba Marisa Moya en su genial artículo sobre la nueva ley educativa, en España la realidad no se cambia ni a golpe de BOE y ni de talonario.
Los profesores son hijos de su cultura
Tampoco voy a culpar al profesorado; no seré yo el que le tire la primera piedra, que por cierto, no sería la primera: se les lleva “apedreando” muchos años. Los profesores somos hijos de nuestra cultura y la mayoría, no somos nativos digitales y como muchos de los que nacimos antes del “efecto 2.000”, no terminamos de agarrar el tren de las nuevas tecnologías. Tampoco faltan los ejemplos positivos, pero desgraciadamente siguen siendo una minoría.
La escuela sigue teniendo el reto
En cualquier caso el reto está ahí: la escuela sigue siendo una institución educativa (además de otras cosas de las que hablaremos otro día) y como tal tenemos la responsabilidad de educar en el uso de las TIC y de sacarles todo el partido para aprender y para hacer más competentes en todos los aspectos a los niños y niñas de nuestros colegios.
Propuestas revolucionarias
Las propuestas de cambio y de mejora suelen ser revolucionarias: “fuera libros de texto, lápices y cuadernos…” Sí, es cierto, a lo mejor el cambio real no se producirá hasta que no se dé esa revolución; pero me da a mí que no hay mucha gente dispuesta a hacer revoluciones de ese tipo.
Propuesta alternativa
¿Qué estrategia utilizar para acortar la distancia entre la escuela y la sociedad de las NNTT? Quizás una alternativa puede estar en utilizar las mismas herramientas pedagógicas aplicándolas a nosotros mismos. Una de ellas consiste en proponer aprendizajes que sean asumibles, que estén al alcance del alumno, en este caso de los profesores, eso que también se llama “aprendizaje sin error”. Vamos, que les planteemos a los profesores algo que puedan asumir y que realmente les resulte eficaz. La propuesta que realicé a la vuelta de la 1ª Jornada Pediatic a los profesores, iba en esa línea
Yo al menos, voy a seguir con esta y aprovecharé mis medios para hacerlo. En la escuela parece que suele funcionar aquello de… “pequeños pasos, grandes logros” ¿o quizás no?


Así es Jesús, la brecha digital nos ha separado de nuestros alumnos más que nunca. A la natural brecha generacional se ha unido la provocada por la competencia de los chicos en lo digital mientras los docentes avanzamos muy lentamente en este terreno.
Y es que la competencia digital no es solo conocimiento de habilidades, es una actitud, una percepción distinta de la manera de relacionarse, comunicarse y aprender. Ahí, los docentes acusamos el lastre de una mentalidad que concibe la educación como transmisión de conocimientos, dejando al alumno en mero receptor. El modelo tradicional es muy distante de los requerimientos de la sociedad actual en la que el individuo debe ser el protagonista de su aprendizaje, capaz de investigar, generar pensamiento, trabajar en equipo, basar su actividad en el aprendizaje colaborativo permanente… ¿somos lo que los chicos necesitan como facilitadores de aprendizaje? Si hacemos introspección, si desaprendemos modelos que ya no sirven, si tenemos la firme voluntad de emprender el reto, claro que podemos. Así, como dices, en tu parcela de actuación, con pasos cortos pero firmes y decididos.
En nuestro caso, en la escuela, el motor se llama ilusión y mueve montañas 🙂
Mil gracias por tu mención en este estupendo y necesario artículo. Un abrazo enREDado!!!
Jesús; estoy de acuerdo contigo en tus apreciaciones.En el Centro educativo que trabajo,los peques conversando sobre los regalos de los pasados Reyes, muchos han dicho- ¡Me trajeron una tablet! ¡Tiene muchos juegos!!! Lo dicen con tanta naturalidad, que es increíble. Pero lamentablemente aún en muchas pizarras se sigue leyendo :”mi mama me mima”. La escuela, debe ser motor de cambio, gestora del desarrollo creativo, pero sino empezamos por nuestra propia actitud, difícilmente podremos ayudar a nuestros niños y jóvenes. Ese hermetismo mental, que no permite avanzar y solo provoca estancamiento. Es un tema que me encanta, me apasiona tanto como mi profesión, y tampoco creo que se trate de dejar de lado lápices y cuadernos. Unos deben complementarse con otros, esto nos permite enriquecer nuestra propuesta pedagógica. La magia de contar un cuento, el clima de afectividad que se crea, las miradas cómplices entre Seño y alumn@, nunca deberemos permitir reemplazarlo por un cuento de ordenador. Sí a las TIC, sí al aprovechamiento de ellas, sí a estar actualizados e informados, pero no dejemos de tener nunca presente el vínculo maestro-alumno
Saludos cordiales
Silvina
Gracias Marisa por completar mi reflexión. Como siempre tan interesante y profundo lo que comentas. A ver lo que podemos hacer!
Estimada Silvina: gracias por tu comentario, está muy bien que el énfasis que pones en la necesidad de equilibrar la aportación de las nuevas tecnologías (futuro-presente) con la importancia de la relación maestro alumno, que como bien dices, es insustituible.